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Testosterona en Mujeres: Un Enfoque Integral para el Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo Posmenopáusico

Publicado el 26 Jun 2026

1. ¿Qué es el trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH)?

El TDSH se define como una disminución o ausencia persistente del deseo sexual que genera malestar significativo o dificultades en la relación de pareja, y que no se explica mejor por otros trastornos, fármacos o enfermedades.

Elementos clave:

  • Disminución marcada o ausencia de:
    • Fantasías sexuales
    • Iniciativa sexual
    • Interés ante estímulos eróticos
  • Duración mínima: varios meses (según criterios DSM-5, al menos 6 meses).
  • Debe causar angustia personal o afectar la relación de pareja.

No es TDSH cuando:

  • El bajo deseo se explica por:
    • Violencia de pareja, conflictos graves, anorgasmia no tratada.
    • Depresión mayor, trastornos ansiosos no controlados.
    • Fármacos (ISRS, antipsicóticos, algunos antihipertensivos).
    • Enfermedades médicas graves.
  • La paciente no lo vive como problema (no hay angustia).

2. Epidemiología del bajo deseo sexual y TDSH

  • El bajo deseo sexual es uno de los problemas sexuales más frecuentes en las mujeres, especialmente alrededor de la peri y posmenopausia.
  • Estudios de población indican que un porcentaje importante de mujeres posmenopáusicas reporta deterioro del deseo; sin embargo, solo una parte cumple criterios de TDSH (es decir, bajo deseo + malestar).
  • En la revisión sistemática de The Lancet (36 ensayos, 8,480 mujeres posmenopáusicas con bajo deseo sexual y angustia asociada), todas tenían diagnóstico de TDSH o equivalente para entrar a los ensayos.

Aunque las cifras exactas varían por estudio y definición, en consulta ginecológica es un motivo de consulta frecuente en mujeres de 40–65 años, muchas de ellas con historia de síndrome climatérico y uso actual o previo de terapia hormonal.

3. Rol de la testosterona en la sexualidad femenina

La testosterona es un andrógeno producido por ovarios y glándulas suprarrenales. En la mujer:

  • Participa en:
    • Deseo sexual y fantasías eróticas
    • Receptividad al estímulo sexual
    • Excitación, lubricación y respuesta orgásmica
  • Actúa a nivel del sistema nervioso central, especialmente en vías dopaminérgicas relacionadas con motivación y recompensa.
  • También influye en:
    • Energía y vitalidad
    • Estado de ánimo
    • Composición corporal y masa ósea (aunque en mujeres no está demostrado un beneficio clínico claro con terapia androgénica exclusivamente con este objetivo).

Importante para la práctica clínica:

  • Muchas mujeres con niveles bajos de testosterona no presentan TDSH, y no todas las mujeres con TDSH tienen testosterona baja.
  • Por ello, el diagnóstico es clínico-bio-psico-social, no solo bioquímico.

4. Evidencia del uso de testosterona en TDSH

4.1. Eficacia demostrada

La mejor evidencia disponible se centra en mujeres posmenopáusicas con TDSH:

  • Una revisión sistemática y metaanálisis (36 ensayos, 8,480 mujeres) mostró que la testosterona transdérmica (gel o parche) en dosis fisiológicas:
    • Aumenta el número de encuentros sexuales satisfactorios aproximadamente en 1 evento adicional por mes respecto a placebo.
    • Mejora de forma modesta pero significativa:
      • Deseo sexual
      • Excitación
      • Orgasmo
      • Satisfacción sexual general
      • Receptividad sexual
      • Autoimagen sexual
  • Revisiones en español concluyen que la testosterona es una terapia eficaz y segura a corto plazo para el TDSH en mujeres posmenopáusicas, con mejoría en todos los dominios del Índice de Función Sexual Femenina (IFSF) y reducción de la angustia sexual.

Datos prácticos para comunicar a la paciente:

  • Aproximadamente 60% de las mujeres con libido baja y TDSH presentan mejoría del deseo con testosterona.
  • La magnitud del efecto suele ser moderada, no “milagrosa”: cambios medibles, pero no transforma completamente la vida sexual sin acompañamiento psico-sexual y trabajo de pareja.

4.2. Eficacia limitada a un contexto específico

El beneficio con evidencia sólida se limita a:

  • Mujeres posmenopáusicas (menopausia natural o quirúrgica) con:
    • Bajo deseo sexual persistente
    • Angustia significativa
    • Otras causas descartadas o tratadas

No hay evidencia robusta o aprobación para:

  • Mujeres en edad reproductiva con TDSH: la literatura en español y las guías señalan que no hay suficientes estudios que avalen su uso en este grupo, por lo que no está aprobado su uso rutinario.
  • Usos cosméticos (energía, adelgazamiento, “antiaging”) sin TDSH demostrado.

5. Seguridad y riesgos de la terapia con testosterona

5.1. Seguridad a corto plazo

En los ensayos clínicos en dosis fisiológicas femeninas:

  • Efectos adversos frecuentes:
    • Acné leve
    • Seborrea
    • Aumento discreto de vello corporal (hirsutismo leve)
  • No se observaron efectos significativos en:
    • Presión arterial
    • Glucosa
    • Perfil hepático
    • Marcadores trombóticos, a corto plazo

5.2. Seguridad a largo plazo (áreas de incertidumbre)

Las principales instituciones señalan que la seguridad a largo plazo (más allá de 24 meses) es incierta, especialmente en:

  • Riesgo cardiovascular
  • Riesgo de cáncer de mama
  • Salud cognitiva y ósea

La guía de sociedades internacionales destaca que los ensayos no han sido lo suficientemente grandes ni prolongados para valorar de forma concluyente estos desenlaces a largo plazo.

5.3. Efectos adversos potenciales a vigilar

Con dosis supra-fisiológicas o uso sin control médico puede aparecer:

  • Signos de virilización:
    • Voz más grave
    • Aumento clitoriano
    • Hirsutismo significativo
    • Alopecia androgenética
  • Alteraciones metabólicas:
    • Cambios en perfil lipídico
    • Aumento de peso
  • Posible impacto hepático con algunas formulaciones orales (no recomendadas para mujeres).

Por ello, las guías insisten en:

  • Usar solo formulaciones y dosis que mantengan valores dentro del rango fisiológico femenino.
  • Controles periódicos de testosterona total y SHBG para evitar niveles excesivos.

6. Indicaciones, contraindicaciones y evaluación inicial

6.1. ¿Cuándo considerar testosterona en una mujer?

La guía bio-psico-social recomienda considerar terapia con testosterona en mujeres que cumplen:

  • Mujer posmenopáusica (natural o quirúrgica).
  • Diagnóstico de TDSH:
    • Bajo deseo persistente
    • Angustia o dificultades en la relación
    • Duración ≥ 6 meses
  • Otras causas orgánicas, psicológicas y relacionales evaluadas y abordadas:
    • Adecuada terapia con estrógenos (si tiene síntomas climatéricos).
    • Revisión de medicamentos que reduzcan la libido.
    • Evaluación de trastornos del estado de ánimo.
    • Trabajo en pareja y terapia sexual, cuando se requiera.
  • Deseo explícito de la paciente de tratar el problema tras entender beneficios y riesgos.

6.2. Contraindicaciones relevantes

Las fuentes señalan que la terapia con testosterona no es adecuada en mujeres con:

  • Enfermedad cardiovascular o vascular significativa.
  • Enfermedad hepática activa.
  • Historia o alto riesgo de cáncer de mama hormonodependiente (evaluar caso a caso).
  • Embarazo o lactancia.
  • Niveles de testosterona ya en el rango alto femenino antes del tratamiento.

7. Formulaciones, dosis y seguimiento

7.1. Formas de administración

En mujeres, las guías recomiendan preferentemente vía transdérmica:

  • Gel de testosterona en dosis muy bajas (a menudo se emplean formulaciones de varón ajustadas a una fracción de la dosis para lograr rango femenino).
  • Parche transdérmico de testosterona (donde esté disponible).

En contexto masculino se utilizan también inyecciones intramusculares, pero en mujeres no se recomiendan formulaciones que produzcan picos suprafisiológicos o que dificulten un ajuste fino de dosis.

7.2. Dosificación y monitoreo

Las guías internacionales sugieren:

  • Determinar antes de iniciar:
    • Testosterona total
    • SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales)
  • Objetivo: mantener niveles de testosterona dentro del rango fisiológico femenino, no del masculino.
  • Controles:
    • A las pocas semanas de iniciar para ajuste de dosis.
    • Luego cada 6–12 meses, o con mayor frecuencia si hay síntomas de exceso.
  • Evaluación clínica periódica:
    • Se espera respuesta clínica entre los 3–6 meses.
    • Considerar “descanso” de la terapia (“drug holiday”) después de 6–12 meses para reevaluar necesidad y mantener mínima dosis efectiva.

8. Resultados esperables en la paciente

De acuerdo con los grandes metaanálisis y revisiones:

  • Beneficios:
    • Aumento de encuentros sexuales satisfactorios (~1 adicional/mes).
    • Mejoría moderada en deseo, excitación, orgasmo, satisfacción sexual y receptividad.
    • Disminución de la angustia ligada al problema sexual.
  • Limitaciones:
    • No corrige problemas de pareja, comunicación, violencia, ni trastornos emocionales de base.
    • No se ha demostrado beneficio consistente en:
      • Estado de ánimo
      • Función cognitiva
      • Salud ósea o muscular
      • Síntomas generales de envejecimiento
  • No debe presentarse a la paciente como una “cura total”, sino como una herramienta más dentro de un abordaje integral.

9. Enfoque integral: más allá de la testosterona

Las propias guías y centros de referencia proponen que, en la mayoría de los casos, antes o junto con la testosterona se integren otros tratamientos:

  • Terapia hormonal con estrógenos (local o sistémica), si hay:
    • Síndrome genitourinario de la menopausia.
    • Síntomas vasomotores intensos.
  • Terapia sexual:
    • Educación sexual
    • Trabajo en pareja
    • Estrategias para mejorar la comunicación y la intimidad.
  • Intervenciones en estilo de vida:
    • Mejora del sueño
    • Reducción del estrés
    • Actividad física regular
    • Abordaje del consumo de alcohol y tabaco.
  • Ajuste de medicación:
    • Revisión de antidepresivos ISRS, ansiolíticos y otros fármacos que disminuyen la libido.
  • Manejo de comorbilidades:
    • Depresión y ansiedad
    • Enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, dolor crónico).

La combinación de testosterona + abordaje psico-sexual suele ofrecer mejores resultados que cualquiera de ellos por separado en TDSH de etiología mixta.

10. Prevención y educación para la paciente

Si bien no siempre es posible “prevenir” el TDSH, sí se pueden reducir factores de riesgo y facilitar un mejor

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